La respuesta global a la pandemia del Covid ha sido, hasta ahora y en gran medida, irracional (sin datos reales), desproporcionada (restricciones totales con posible efectos secundarios mayores que el propio virus), insolidaria (con el 20% de la población acaparando el 80% de las vacunas y ofreciendo "las sobras") y puede que hasta ciega (sin saber a medio y largo plazo los efectos de las vacunas genéticas).
Conocer la sero-prevalencia (proporción de ya-infectados), algo ignorado durante los 17 meses de pandemia, es esencial:
1-Solo así se puede saber la magnitud y distribución, geográfica y demográfica de la infección por Covid.
2-Solo con el denominador del número real de infectados se puede saber el riesgo y letalidad por grupos poblacionales, y solo así el riesgo-beneficio, individual y colectivo, de medidas de control, incluida la vacunación.
Los estudios recientemente publicados en Nature indican que los infectados por Covid, posiblemente el 20% de la población mundial, sean, en su mayoría, inmunes de por vida.
Pudiera ser que dicha inmunidad natural sea más efectiva, duradera y segura que la de las vacunas que acumulan unos pocos países y que basados en una sola de las proteinas del virus, seguramente precisen revacunaciones anuales, aún sin conocer el efecto a largo plazo de las basadas en secuencias genéticas (y sujetas a especulación comercial), las únicas disponibles en los paises "acaparadores" (donde la Sinopharm China -ya aprobada por la OMS- o las inminentes cubanas, se desprecian como inferiores...).
En base a la evidencia de la inmunidad natural es posible valorar el riesgo beneficio de la libertad de movimientos sólo restringidos por el contacto con grupos de riesgo (por edad y condiciones de salud) de poblaciones sanas y jóvenes, y su derecho, una vez infectados, a los mismos derechos que progresivamente se están restringiendo (trabajo, movilidad, viajes...) para los vacunados.
Es necesario reconocer los siguientes derechos, actuante abolidos por el sistema dominantes :
1- El derecho a la salud, por encima de los beneficios millonarios de unos pocos (como ya ocurrió con el SIDA y pasa con muchas endemias).
2- El derecho a acceder a la información real, y no parcial y sesgada (sobre la pandemia y sobre las vacunas) como ha sido la que se ha repetido diariamente por los medios y censurado cualquier pensamiento alternativo (aquí mismo en Facebook se me han censurado reflexiones sobre la seguridad de las vacunas cubanas frente a la incertidumbre a largo plazo de las vacunas genéticas...).
3- El derecho a tener una opinión, basada en información real, y una decisión sobre nuestras vidas y nuestra salud, incluida la precaución ante vacunas con mecanismos aún desconocidos a medio y largo plazo, y la opción de elegir entre dichas vacunas y las basadas en sistemas conocidos como las de virus atenuados (como las chinas) o subunidades proteicas (como las cubanas).
4- El derecho de los infectados, quienes según la evidencia reciente son capaces de generar anticuerpos contra el coronavirus durante el resto de su vida, a no ser vacunados si así lo desean. Posiblemente sea esa parte de la población la que más proteja al resto mediante inmunidad real y duradera.
https://elpais.com/ciencia/2021-06-02/los-infectados-son-capaces-de-generar-anticuerpos-contra-el-coronavirus-durante-el-resto-de-su-vida.html
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