La UE planea dedicar 1100m € para enfrentar la crisis de Afghanistan. A la supuesta defensa de los derechos humanos y la democracia, a la sombra de la ocupación de Estados Unidos, se une está decisión humanitaria.
Pero qué entraña?
Los fondos van dedicados, como fue un monto similar para Turquía en la crisis de Siria, para evitar la inmigración de miles de afghanos que pudieran llegar a la Europa Fortaleza.
Es revelador que en la última década el argumento más influyente en la asignación de fondos de cooperación (un 0.4% del PIB) haya sido el origen de migración hacia Europa.
Se viste de la Agenda 2030, de los derechos humanos, de la justicia social y de la ecología, pero la razón profunda es poner barreras a la migración hacia Europa. Si bien se aduce el desarrollo, bienestar y oportunidades económicas, el objetivo fundamental y con más apoyo político es el prevenir la inmigración.
Dicha estrategia es coherente con la naturaleza íntima que tiene la "cooperación al desarrollo" que emana del modelo capitalista : se trata de asignar una mínima parte del exceso (0,4% de un PIB 400% la media mundial y 30% superior al umbral de exceso incompatible con la equidad global) mientras no (o para que no) se cuestiona el exceso de poder económico, consumo y comercio en los que se basa el supuesto bienestar del capitalismo (incapaz de cuestionar o poner límite al exceso, acumulo y crecimiento económico). Todo ello está ligado al efecto depredador de la naturaleza, ante el cual se frena -de forma muy insuficiente - la destrucción natural y se abandera (cuando un tercio de las emisiones de CO2 acumuladas son de la UE) la lucha contra el cambio climático.
Pareciera todo ello contradictoria e incluso hipócrita, pero tiene este esquema una sólida coherencia : proteger el privilegio con fondos mínimos (calculamos que menos del 5% de la redistribución necesaria) que, en el fondo, justifiquen el modelo capitalista de acumulo sin voto como señuelo de bienestar y progreso.