Me ha sido denegada la TARJETA SANITARIA EUROPEA para acceso a los servicios públicos de salud en mi país de origen y en otros países de la Unión Europea.
Al precisar una intervención quirúrgica e intentar ser atendido en un hospital público en España, la comisión europea me ha informado que no tengo derecho a tener la tercera sanitaria europea y sólo puedo acceder a centros donde acepten un pago directo por la atención que reciba, algo que no aceptan los hospitales públicos en España.
Como ciudadano europeo, como funcionario de la Unión Europea, como médico y por haber trabajado en la cooperación en salud internacional durante treinta años, considero que esta situación atenta contra el derecho a una atención de salud igual para todos los ciudadanos y ciudadanas europeas, que no sólo atenta contra la mejor salud posible de los funcionarios de la comisión europea (en muchos tratamientos es el servicio público el que mejor standard ofrece) sino a nuestro ejemplo como funcionarios públicos a promover iguales derechos para todos los ciudadanos europeos y europeas y el compromiso global bajo el pacto internacional de los derechos económicos, sociales y culturales del derecho universal a la salid. Y en equidad.
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