domingo, 6 de febrero de 2022

Poseídos por nuestra posesión

La espiral de la enajenación humana por "poseer" :  interminable sucesión de abstracciones mentales impuestas por el poder.


Quizás el desarrollo del lóbulo frontal por los nacimientos prematuros que condicionó la pelvis estrecha del homo erectus, nos llevó a abstraer el mundo en un imaginario y a ampliar el miedo del cerebro primitivo amigdalino, hacia incertidumbres y temores del porvenir, y por ello el afán de poseer para asegurar y prevenir "sufrimientos futuros" e incluso  asegurar la trascendencia después de la muerte. 


Hace 10,000 años, grupos nómadas de homo sapiens crearon asentamientos agrícolas y asumieron el concepto de  "posesión" de la tierra y con ello el de granos y cosechas. Le siguieron el matrimonio y el patriarcado, las jerarquías religiosas y militares, los imperios, monarcas,  fronteras y leyes, los nobles y los esclavos, el oro y las monedas, el fisco, los bancos, cuentas y pagarés, los títulos universitarios y las acciones. 


Cada avance tecnológico, también posibilitado por la capacidad de abstracción frontal, catapultó el "afán de poseer" a escalas más complejas. La escritura, que representaba lo real y lo abstracto en imágenes codificadas en consenso, fijaba el vínculo de la propiedad, los dogmas de fe, las leyes, fronteras y supuestas verdades del saber. Eran memorizadas, copiadas y repetidas durante siglos para mantener el complejo sistemas de propiedades que fue enredando cual tela de araña el pensar y el quehacer humano.El metal y después la pólvora se alió con los poseedores para someter a los desposeídos. La imprenta difundió tales conceptos a escalas mayores en el tiempo y el espacio contribuyendo a la devoción y/o sumisión a tales abstracciones de posesiones.  La revolución industrial multiplicó de forma exponencial la capacidad de explotar recursos de la naturaleza, convertirlos en bienes de consumo, comercializarlos y llevar a escalas expoenciales el poder de unos pocos en propiedades, medios de producción, bienes, dinero y sus intereses.


En 1967 se acuerda la "propiedad intelectual", es decir la posesión abstracta de ideas al primero que las difundiera, llegando incluso a "patentar" y tener el derecho de explotar aplicaciones exclusivas sobre los genes del ser humano.


En 1974 el dólar, moneda dominante, se disocia de las reservas de oro y el dinero pasa a ser un mero concepto especulativo del poder. Desde entonces le siguen los "activos" y las múltiples generaciones de "derivados financieros", múltiples conceptos de derechos, seguros o posesiones sobre otros, y estos sobre otros, que dominan quien y cuándo puede eventualmente acceder al dinero que todo lo puede "comprar" y "poseer". 


Llega con el fin de siglo Internet y con él un mundo virtual que enajena aún más a la Humanidad de la realidad y de la empatía entre humanos y la naturaleza. La imagen virtual se convierte en obsesión y domina las relaciones, las compras y, las ideas. Ocupa progresivamente el tiempo y la energía de los humanos. Se crean sistemas de posesión de entidades virtuales e incluso eventos, como los NFCs. 


En 2009 nacen las criptomonedas y su complejo sistema de poseer un ente virtual que se intercambia con el poder de poseer todo. En 2020 se lanzan los metaversos, como el de esta red que utilizo para, quizás resista a la creciente censura, compartir mi pensar. Se van creando así mundos de abstracciones complejas que van sustituyendo al mundo real y a las relaciones entre humanos y con la naturaleza por empatía.


El ser humano del siglo XXI ha ido sometiéndose al complejo mundo del poder financiero especulativo ajeno a todo control e incluso comprensión individual o colectiva, y al mundo digital, dominado por los mismos poderes de control y ligado a complejos sistemas de computación cuántica capaces de dominar las finanzas, las ideas, las pulsiones y la actividad humana a un grado nunca visto ni siquiera imaginado o imaginable.


"Gestores de activos" (últimos controladores del sistema) como  Blackrock, Vanguard y State City controlan los "activos" de la casi totalidad de corporaciones, que dominan los comercios y consumo de alimentos, medicamentos, manufacturas, tecnología, energía, comunicaciones, patentes de ideas, de los genes de plantas, animales y del propio ser humano, y derechos de poseer las complejas entidades digitales. Y también las armas nucleares de precisión. 


El poder se ha ido concentrando en pocas manos que dominan el pensar y la actividad humana, cada vez más pasiva y sumisa. Con ello se atrofia la capacidad física del cuerpo y se pretende reemplazar por gimnasias codificadas, se atrofia la capacidad de libre pensamiento y se reemplaza por supuestas comunicaciones digitales también pre-codificadas y se atrofia la capacidad de empatía y se pretende en vano suplantar por relaciones virtuales codificadas por letras, emoticonos e imágenes.


En suma, el ser humano va claudicando en sus dos grandes y quizás singulares atributos de libertad por pensar y decidir, y de amar por la empatía y sentido de responsabilidad y cuidado de otros y de la naturaleza, la más sólida fuente de serena felicidad. Dichas carencias van  ahogando los flujos de endorfinas, serotonina y oxitocina y suplantando el ciclo circadiano de cortisol por niveles altos constantes para mantener la pulsión constante de competir por el ya tan complejo e incomprensible sistema de posesiones abstractas manipuladas e impuestas por un sistema de poder-de-todo aparentemente incontrolable.


Es curioso y quizás consecuencia de una lógica espiral, que nuestro afán abstracto de posesión nos haya llevado a ser casi totalmente poseídos por el mismo sistema cada vez más complejo e inescrutable de posesiones..


Yo creo que podemos escapar a esta red asfixiante volviendo a la vida de comunidad en naturaleza.


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