Esta noche tuve un sueño..
una gran serpiente con dibujos grises y rojos en su torso llegaba a una plaza de una ciudad..
ante el espanto de los ciudadanos, un hombre con una estaca de hierro comenzó a atacarla a golpes..
Otro hombre con ropas sencillas de lino le agarró la estaca y le dijo : no tengas miedo, es la raíz de tu violencia innecesaria
Parsimonioso y sereno metió a la gran serpiente en un saco de tela y se la llevó sonriendo a todos y aliviando el espanto
Los niños le comenzaron a seguir, inspirados en intrigados por su noble y sereno valor.. detrás siguieron las madres y despues, intrigados, los hombres de la ciudad
Así llegaron a un monte donde vivía con su familia en un bello y sencillo bohio hecho con sus manos,
Mientras el hombre se adentraba con la bolsa y la serpiente en el bosque, su compañera les recibió con la misma serena sonrisa y abrazos sinceros para todos, quienes aún vivían temerosos de abrazar desde que una pandemia asoló las ciudades una década atrás..
Les ofreció frutas, moras y hongos del bosque, junto a verduras y viandas del huerto de su lugar, y un agua fresca y pura del arroyo que les arrrullaba con su armonía mágica..
Hacia mucho tiempo que aquellos niños no habían comido nada tan natural, sabroso y sano pues las ciudades se habían ido convirtiendo en lugares donde se repartían en largas colas comidas producidas en grandes fábricas que las conservaban con químicos y parte venían de grandes mataderos, ajenos y sordos al inmenso sufrimiento animal,
Poco después volvió el hombre que salvó a la serpiente de la violencía y del miedo,
Se sentó entre los ciudadanos, que sentían como su sonrisa revelaba la mayor felicidad, la del que comparte su cosecha de salud cuidando de la naturaleza,
No tuvo apenas que hablar, no hubo discursos, ni arengas, tratados, tesis ni leyes..
Muchos jóvenes siguieron su luminoso ejemplo, fueron dejando la ciudad del asfalto, las prisas y los ruidos, de la química, los plásticos y los pisos encolmenados en los que muchos vivían sin apenas hablar ni conocer al vecino..
Aquellos jóvenes fueron cuidando con esmero y empatía de la naturaleza, la mayor parte de las tierras fueron convirtiéndose en bosques comestibles donde convivían animales y personas, mientras que los huertos combinaban hortalizas y viandas que crecían limpias y en armonía con flores y plantas silvestres bajo el sol..
Se combinó tal bello cuidado de la naturaleza y tal noble y sana nutrición a la comunidad, con saberes colectivos, con formas de reciclar los tallos de maizales y de otras cosechas, con metales y minerales, en formas limpias de energía, transporte y comunicación.. el arte y la ciencia se trenzaba con la vida sencilla y naturaleza..
A aquellas personas que fueron curando la naturaleza dañada por las grandes plantaciones y fábricas, y aliviando de los humos de la enloquecida producción y el enajenado consumo, se les bien llamó " _naturofilos", amantes de la naturaleza, los nuevos campesinos de un siglo XXI que comenzó a ver la luz no desde el poder sino desde el amor, no desde el competir con propiedades sino desde el compartir en empatía, no desde el enfrentamiento de países, religiones e ideologías, sino desde la armonía en comunidad y las redes de colaborar y compartir entre ellas..
Aquellos " _naturofilos_ " fueron siendo reconocidos como los guardianes del más valioso legado entre generaciones, el cuidado de la naturaleza, y los que más aportaban a la salud y bienestar con alimentos sanos, no cruentos ni tóxicos...
Fue así como la humanidad comenzó a cambiar su rumbo suicida y fraticida y encontrar en la armonía con la naturaleza el camino de la luz y de la paz..
Me despertó así el gallo y fue acariciándome el amanecer, yendo a nadar al mar vi en la limpia sonrisa de un niño que el sueño sí, era posible...
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