Solsticio..cambio de rumbo?
En este hemisferio norte, esta noche será la más corta del año, y dará el relevo al día más largo.
Será al revés en el hemisferio sur.
Estamos en el máximo de inclinación, algo más de 23 grados, en el norte como en actitud de veneración al sol, y recibiendo sus generosos rayos de forma más directa.
Todo ello ocurre mientras rotamos una vez al día y nos trasladamos hacia esa vuelta al sol que llamamos año, y con él recorremos la galaxia (apenas lo acompañamos el equivalente a un segundo de un año galáctico) y con ella al universo.. si es que alguien puede imaginarlo con un límite.. o sin él?
La misma fuerza de la rotación hace que esa inclinación, que nos mantiene orbitando en torno al sol que nos da la vida, llegue a su máximo, esta noche, y regrese poco a poco a su verticalidad, hacia mediados de septiembre, un momento efímero en un día que nadie nunca recuerda..
Así que ahora mismo cuando escribo esta reflexión en La Habana, hacia las 6:14 del 21 de junio, la inclinación que parece venerar al astro que nos da luz, se detiene, un instante mágico en que cambiamos de dirección, y comenzamos a levantarnos, quizás primero la frente, la mirada, el cuello, los hombros, el cuerpo.. para incorporarnos hacia una digna posición vertical al final del verano.
El solsticio de verano es celebrado en los pueblos más nórdicos por el regalo del día más largo, un día sin noche el el polo Norte... y se venera así al sol por su mayor plenitud en el año. Ese día es el más oscuro en el sur, que le tocará en diciembre disfrutar su solsticio de invierno, verano austral. Todo tiene su opuesto..
Creo yo que es mucho más racional celebrar, o al menos sincronizar un pensamiento en este cambio, o en la ignorada verticalidad del otoño y de la primavera, que en la arbitraria "vuelta al sol" cada "fin de año"...
Pero no sólo quiero compartir una imagen física planetaria.. lo que deseo expresar es la emoción de vivir un cambio profundo.. cambia tal majestuosa inclinación y en un instante se revierte.. como cuando nos damos cuenta de algo y cambiamos de rumbo, de pensar o de sentir, como si abrieramos los ojos y viéramos algo que había pasado desapercibido...
y esa imagen me hace esperar que, quizás, alguna magia vinculada a ese movimiento del planeta que nos transporta, nos haga cambiar también como humanidad..
De competir por tener a compartir lo esencial
De destruir la naturaleza a cuidarla y curarla
De dividirnos por fronteras a diluirnos en una sola humanidad
De pensar que nuestra fe o ideología es superior, a ver en todo la belleza y su esencia compartida, el amor
Esa fuerza que trasciende ideas, propiedades, religiones, fronteras.. la que desnuda a los reyes, desarma las jerarquías, trenza las banderas, apaga el fuego de las guerras, cuestiona las verdades absolutas y nos rescata del miedo de la angustia existencial.. pues nos hace ver que somos, en mágica armonía, la misma energía, unida a la de este fascinante planeta que hoy, hincada su rodilla venerando al sol, comienza a levantarse.. quizás, por fin, mirando hacia un horizonte de amor..