viernes, 9 de septiembre de 2022

Inequidad al vivir, inequidad al morir.

 Inequidad al vivir, inequidad al morir.

Yo no venero al poder ni a la riqueza.


Saidu murió ayer a los 4 años de edad en una chavola de África. No tuvo durante su corta vida suficiente alimento, ni agua limpia, ni condiciones de higiene, ni acceso a saber, ni la prevención o tratamiento que hubiera salvado su vida. Al morir las pertenencias de su familia apenas llegaban a 50 dólares. Sin acumulo alguno, a nadie restó vida.. Había emitido unos 100 kilos de CO2 al año a la atmósfera. Le enterraron en una vieja sabana y salvo sus padres y unos pocos vecinos nadie supo de su muerte. No quedará su vida reflejada en ningún escrito ni libro... 


Aunque estoy seguro que su efímera y limpia sonrisa de alguno de sus pocos momentos de alegría brillará por siempre en el universo...


Elizabeth murió ayer a los 96 años de edad en un enorme palacio de Escocia. Durante su 

larga vida tuvo acceso a todas sus necesidades un millón de veces más de lo necesario. Al morir las pertenencias de su familia eran de más de 88,000 millones de dólares. Su acumulo en exceso contratas con miles de millones de vidas sin lo mínimo.. Habia emitido unas 200 toneladas de CO2 al año a la atmósfera. Su funeral costó más de 1000 millones y todo el mundo supo de su muerte. Su vida quedará reflejada en millones de escritos y audiovisuales, y en la  memoria, por tan privilegiada existencia, de miles de millones de personas..


Ayer murieron casi 200,000 personas en el mundo. Unas 60,000 terminaron sus vidas de forma prematura e injusta, sin los medios suficientes de alimento, agua, energía o acceso a prevención o tratamientos médicos. Cada uno de ellos, nació anónimo para los medios de masas, la mayor parte de ellos trabajó más de 10 horas al día y con el sudor de su frente, muchos días de su vida no pudo comer lo suficiente ni proveer a sus hijos cuando pequeños o sus padres cuando ancianos, no tuvo ni una pensión y murió antes de los 70 años. Más de 20,000 de ellos eran aún niños, como Saidu, cuando la injusticia global segó sus vidas. 


Cada uno de ellos late en mi corazón y me hace luchar contra la injusticia y proponer un mundo de equidad sostenible. 


Así como la injusticia global concentra el 90% de los recursos en un 10% que vive en una abundancia innecesaria y que causa injusticia y muerte de quienes no tiene lo suficiente, quienes además son los más vulnerables a la contaminación de quienes más consumen..., también los medios de masas concentran las noticias en esa abundancia. 


Ayer el 80% de la información se concentró en una persona que, por herencia, vivió 96 años en el acumulo de poder político y religioso, y de riquezas y atención de los medios. 


La extrema inequidad de los recursos para vivir, del poder para decidir, de la atención mediática a unos pocos poderosos, me produce dolor y repulsa, me deja perplejo como tal injusticia es incluso venerada por quienes sufren la injusticia de ese acumulo..

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