Ayer reflexionaba sobre una fase, casi un cuarto, de mi vida que estuvo sometida, tristemente, a un acoso legal a mi entender injusto y perverso..
Acabé con una simple conclusion: Por que ciertas personas se arrojan así mismas un poder moral, legal o de cualquier tipo, sobre otras? Esa, la raíz y perpetuación de las jerarquías que, cual telarañas, ahogan la libertad del alma humana, incluso su maravillosa luz de amar sin códigos ni fronteras, son nuestra mayor cadena..
Nacemos ya etiquetados y encadenados a sistemas jerárquicos de poder que se auto-justifucan sobre la falsa premisa de superioridad..
Del anarcopacifismo en mis lecturas de Gandhi al anarcosindicalismo en mis lecturas (y aunque breves,conversaciones) con Chomsky, siento la necesidad de trascender al antropocentrismo cruento y patéticamente arrogante... y transitar hacia la armonía natural anárquica o más bien sustituyendo el poder por el amor sin códigos y sin intereses, propiedades, condiciones.. lo que los griegos llamaban ágape... y, como casi todas las palabras, fue distorsionando se por su uso..
Una de mis canciones dice "no hay nada que no quiera amar"... y otra termina diciendo "somos todo lo que amamos, y así ya no hay final"... Esos versos definen mi aspiración. De ser y de amar sin antropocentrismo ni jerarquías...
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