jueves, 22 de septiembre de 2022

Hacia la nueva utopía?

 Ni la -cracia (poder) es realmente del -demo (pueblo) en ningún modelo actual, ni los -eco (de oikos, hogar) se benefician de la -nomia (administración) de quienes ejercen esa -cracia (poder) y ni ese -eco en su sentido más amplio (hogar en el Tierra, naturaleza) lo conocemos -logia (estudio) y por lo tanto no lo sentimos no respetamos como debiéramos..


En el mundo domina la discracia, la disnomia y la anelogia.. y avanzan hacia el precipicio del suicidio como especie arrastrando el biocidio del resto de formas de vida en el planeta, inocentes de nuestra locura supremacista..


Todos los sistemas, democracia de mercado o de jerarquías, economias del capital o del control, y supuestos compromisos ecológicos sin cambiar las formas de vida sometiendo a la naturaleza (ya bendecidas hace 2000 años por la biblia) fallan en el equilibrio justo (equidad) de poder, de recursos y de naturaleza, claves del presente antropoceno (edad del hombre, la más oscura en la historia de nuestro planeta..) 


Llevo 15 años haciendo estudios (y compartiendo en este espacio y el mío personal en  http://valyter.es/) globales de equidad y los países/sistemas que generan bienestar humano en armonía interna (equidad de recursos) y externa (balance con la naturaleza) han ido casi desapareciendo..


La globalización ha atrofiado la conciencia/libertad individual (al ir sometiendola, por la seducción del confort del consumo globalizado, a la ceguera del mismo), la empatía/solidaridad colectiva (reemplazada por sordera de lo cercano y adicción a lo lejano por la comunicación virtual) y la identidad de los países y naciones (si bien basados en motos y en crueles fronteras) por su dependencia de dinámicas geopolíticas y sobre todo financieras lejos de su control..


Para rescatar la libertad (con la premisa que en el ser humano es orientada al bien común) y la empatía (que dirige la voluntad al bien ajeno) hacia equilibrios personales, colectivos y con la naturaleza de la que somos parte, es necesario y urgente recuperar la dimensión local de nuestras vidas, elegir líderes que conocemos y con los que hablamos ejerciendo realmente "democracia", consumir en conciencia/conociendo - "ecología"- lo que producimos localmente en armonía con el medio ambiente, y administrar esos bienes en equidad hacia una nueva "equinomia"...


En Cuba reunimos está semana a personas comprometidas hacia el desarrollo territorial/local/soberano/sostenible, en un ranchon de la bella Guanabacoa, venían de países de Latinoamérica y de Europa y de municipios de Cuba, para soñar ese futuro que reoriente nuestra energía hacia lo local en empatia, y armonía, relacionándolos con lo lejano como las naciones- dibujadas hace 5 siglos- hacia la solidaridad entre comunidades en derechos universales- y entre ellas avanzando en conocimiento y bienes públicos globales.


Seremos capaces, antes de llegar a un grado de destrucción natural irreversible, de cambiar/reequiñibrar lo global lejano y ajeno por lo local, conocido y apreciado? Lo virtual frío y vanidoso por lo real, cálido y comprometido?, la injusticia entre naciones y dentro de ellas por la equidad?, y la destruccion de la naturaleza por su cuidado, "sanandonos sanandola"..


Sólo en empatia y conciencia hacia la armonía.


Próxima parada Isla de la Juventud, donde late quizás más puro que en ningún lugar el sueño de la misma de la utopía de Tomás Moro hace 500 años.

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