Gracias Fabio, a menudo, muy a menudo, siento que la humanidad se hipnotiza con ciertas personas que convierte en mitos.. sean líderes políticos, profetas religiosos, actores glamorosos, cantantes famosos o deportistas exitosos.. así nos incitan los medios informativos/periodísticos y publicitarios/propagandísticos, que cada vez más, centran un 99% de la atención en un 0,000001% de las personas..
Como desde niño me duele lo injusto he reflexionado mucho sobre este enorme desequilibrio que deja al 99,999999% anónimo, el mismo que atiende y sigue absorto al restante... No hay un comportamieno igual en ninguna especie animal, salvo quizás en las grandes "nubes-de-pajaros" de estorninos, que se mueven caprichosamente en los cielos por unos pocos díscolos o líderes a los que el resto sigue de forma autómata..
Otro aspecto que me intriga, éste con aún más inquietud, es como a esos ídolos mitificados, se les permite y hasta aplaude vivir entre grandes fortunas y rodeados de lujos, ante un mundo en el que la mitad de las personas no tienen lo suficiente para vivir con una mínima dignidad..
Nadie cuestiona que Federer acapare una fortuna de 1000 millones, cuando con un millón ya viviría con mucho más de lo suficiente...
Quizás en el fondo somos una especie sumisa al poder, que nos deslumbra y al que votamos, creemos, aplaudimos o adulamos ciegamente..
Porque además, esas virtudes que admiramos son o de poderosos a quienes otros ganan sus guerras, o de profetas cuyos credos se forjan en los miedos, o de políticos maquillados por el marketing, o de actores, músicos o deportistas que comparten su talento para espectáculos que nada aportan al conocimiento o justicia o armonía natural de la humanidad...
Según lo digo me miro al espejo pues yo también he disfrutado, quizás con la irracionalidad de la pasión, del tenis de Federer que describes ,Fabio, de forma tan bella, acertada y metafórica en el pincel de su raqueta...
Yo, después de los eventos de mitomanía recientes en Londres de una reina y un tenista millonarios, necesito del agua fresca y sencilla, ingravida y gentil de las bellas y tímidas miradas, ideas y actos de tantas fascinantes personas anónimas a mi alrededor o quiénes me cruzo en cualquier paseo lejos de focos, medios y aplausos..
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